1- El calor es subjetivo: Que digan que hay 35º a la sombra es como decir nada. Yo siento calor en Santiago hasta en invierno. Desde que llegué a esta ciudad nunca más me puse ballerinas ni camisetas. No se cuantificar el calor. A mí sobre 20 grados se me duermen las neuronas y quiero prender el aire. me he visto en polera cuando la gente anda con abrigo.
2- La sequía amorosa se me ha hecho cuesta arriba. Lucho por mantener mis homonas alineadas con la razón, pero me cuesta y he terminado relajando mis parámetros, encontrando guapos a
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