Travelling without moving

Enviado por Gabriela el lunes, 30 junio, 2008 a las 9:27

Del carrete maníaco he pasado a la calma que me ha reestructurado las neuronas y me ha dejado con emociones revueltas.

Uno de mis amigos del carrete exremo se encuentra de viaje de negocios desde hace una semana. Le hice un encargo vanidoso de un brillo para labios, que fue lo primero que compró llegando a NYC. "Qué preocupado" pensé. Me mandó un par de mensajes contándome de lo linda que er la ciudad. Seguimos ese día con messenger, llamadas "ayúdame a elegir a qué museo voy", "mira qué lindo este edificio", todo ayudado por la maravillosa tecnología que hacia que sacara fotos de los lugares que visitaba y me las enviara después. 

El resultado ha sido extraño.

Me he visto viajando por New York a través de los ojos de él. He ido a comer al restorán de Bourdain, he viajado por la autopista hacia Brooklyn, fui a ver un espectáculo en Broadway y almorcé tofu frito en el barrio chino (que estaba muy picante).

Ayer llegó a Londres y la vista que tenía (¿él o yo?) desde el hotel era maravillosa: el puente de Londres al atardecer. Atardecía acá en Santiago y con 5 horas de diferencia, al mismo tiempo, atardecía allá.

Ha sido extraño todo esto. Ha sido tan amoroso conmigo. Amorosamente inesperado, llamándome por teléfono desde tan lejos. Preguntándome qué miniaturas me faltan porque está en una juguetería de sueño. Que me trae regalos y si me importa que los saque las cajas porque le hacen mucho bulto.

El viernes me invitó a almorzar. "Llego el próximo domingo a las 7 AM, ¿quieres almorzar conmigo?". Y yo como que me emocioné. Me vino una emoción extraña en el pecho. Extraña porque es él. La he senido antes, pero nunca por un ex compañero de colegio.

  

Etiquetas:

Bella

Enviado por el 30/06/2008 a las 15:34
Malia

te la mereces, esa emoción y todas las que vienen.

y las maripositas en la barriga cuando se hacen conscientes!!!!

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DALIA







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