Algo me falta por estos días. Algo más dentro que afuera. Ando mirando la porción vacía del vaso y se hace más dificil levantarse por la mañana cuando uno ve lo malo. Se hace doblemente trabajoso andar focalizando la mirada en las cosas buenas, porque naturalmente ando mirando carencias. Que me encuentro fea, que estoy sola, que me falta plata, que está sucia la casa, que el informe quedó mediocre, que la comida la podría haber cocinado más rica. Entonces, como me conozco, hago el esfuerzo por alentarme, por ver lo bueno y ya, no ha sido tarea facil. Me noto quejumbrosa.
A veces me gustaría volver a ser católica y tener el pensamiento ese de "Dios me quiere así" y quedarme tranquila a la espera que su voluntad sea la contraria. A veces, como ahora, siento que los católicos son afortunados, porque pueden endosar la responsabilidad a otro y quedarse a la espera que a El se le ocurra (bajo no se qué argumento) cambiar la vida de quien sea.
Lo que noto, es que en estos estados se me produce un encadenamiento de pensamientos donde me siento rechazada y desperdiciada. Empiezo en enfocarme en todo lo que no pudo ser y ese estado de melancolía y fracaso la arrastro donde voy. Y como la ley de la atracción no es un mito, me empiezo a contactar (como coincidencia para otros) con personas que me confirman eso y suma y sigue.
Por estos días, lo único que me sube el ánimo es el reggeaton (lo dije y qué), Mala Conducta, el Señor de la Querencia y el poncho que me tejo.




no
la casa está limpia a cagarse
eres linda
tienes la plata que necesitas
la comida te quedó la raja
y el informe la cagó pa bueno!!!!