Yo tengo muchas amigas. Con hartas de ellas logro tener un nivel de intimidad bastante aceptable pero creo que son 9 (igual hartas) las que me salen fluidas cuando debo decir "amigas".
Todas ellan conocen mis dolores. Todas ellas conocen mis alegrías. Tengo una de ellas que forma parte de mi familia política y eso me encanta, porque la veo en los carretes familiares y me gusta eso. Me gusta cuando me llama para contarme sus cosas buenas y malas. Hay otra que es compañera de mi pega actual y nos dicen que somos "monillentas" porque nos tratamos con puros piropos "ay que te queda lindo ese color", "qué bonito tienes el pelo hoy".
Tengo otra amiga que es como mi familia. Que es como mi hermana. Cuatro que son nuevitas desde que me vine a Santiago y con las que no me imagino vivir en la metropolitana sin saber que están a mi lado, ahí para escucharme para reirme con ellas, para que me digan cosas buenas y otras no tanto. Tengo otra que es de Concepción también y a la que conocí por pega y ahora somos grandes amigas porque tenemos formas de mirar la vida parecidas y nos llevamos bien.
Tengo otra que vive acá en Santiago pero que veo menos porque la vida es así, medio vertiginosa para ella y para mi. Ella es derechita para sus cosas, organizada y muy planificada. Cercana a Dios por sobre todas las cosas.
Todas estas amigas tienen en común que me hacen sentir querida y especialmente aceptada. A mi se me da facil el sentirme amenazada en el cariño, condicionada en el amor, entonces todas ellas cuando me dicen algo que no les parece, lo hacen de esa manera que sólo ellas saben hacerlo: desde la infinita bondad de querer lo mejor para mi. Y así lo siento.
Me doy cuenta que a quienes no siento mis amigas son aquellas con cuyos comentarios me siento amenzada y llena de rabia. No puedo evitarlo, pero no me siento cómoda con quienes siento tienen una postura media pontífice frente a otros, que dicen lo que es apropiado o no, lo que es bueno o no, lo que es adecuado. Yo tengo un tema con la autoridad y con eso de que me digan lo que hay que hacer, impuesto desde fuera, mi reacción primera es la rebelión. O mejor dicho, modifico, me someto a la regla y me hago la adecuada sientiéndome incongruente porque no soporto estar fuera de la estructura. Y así, sometida, me rebelo desde adentro y me frustro por mi inconsecuencia y me siento pasada a llevar. Todo rollo mío. Podría no hacer caso, pero sentirme criticada no lo tolero. Aún no desarrollo esa capacidad.
Este post lo escribo en honor a mi cobardía. A la rabia que me genera no poder rebelarme de una, a mi baja tolerancia a la crítica y mis deseos de agradar y que me quieran. A veces, como hoy, me siento una ameba, indefinida. Que basta que aparezca alguien para que critique algo de mi, para que lo cambie de inmediato y así me quieran más. Y me quedo atrapada, al interior de la estructura pero sin la esencia que la define. Como una extranjera.





Hace tiempo que no me metía en bligoo y me encuentro varias sorpresas.
Sorry por no haber notado lo mucho que te afectó el comentario aquel...es que estaba tan feliz de que la junta hubiera resultado que el egocentrismo mórbido me nubló. Espero que esto no te haga dudar de volver a juntar a las amigUC...está bien, podemos obviar a algunas
Maysa