No hace falta decir que con la Mandi la relación es más que buena. Nos llevamos muy bien y tenemos una buena mezcla de respeto y libertad, como dice la Monka.
Pero creo que la conexión que tenemos a veces pasa a ser extra-ordinaria.
Ayer, por ejemplo, me dolía la cabeza cerca de las 13 hrs. Me tomé un remedio y me cayó mal, dado que no acostumbro a echarme fármacos a la boca. Llegué a la oficina nauseabunda, pálida, me puse a transpirar, me fui al baño y estuve vomitando como 10 minutos. MAL. Me acompañó la sensación de asco toda la tarde, y mi cara reflejaba tanto malestar que me dijeron que me fuera para la casa. Llegué y la Mandi me dice "con razón. Yo estuve con náuseas toda la tarde" ¡Oh!
Hace un par de semanas, en mi oficina, durante la mañana tuve mareos. La sensación de que perdía la perspectiva, se me venían las cosas adelante, atrás. Sensación que tuve todo el día. Muy desagradable. A las 17 hrs llamo a la Mandi "ay mamá, no sé, no me he sentido bien, he estado todo el día mareada". ¡Oh!
Y así. Se me pierden la cantidad de cosas que hacemos igual, ella por su lado y yo por el mío. La pantalla del laptop, andar pegadas todo el día con una misma canción, andar con los mismos antojos.
Hay cosas en las que diferimos: gustos en ropa y carácter por ejemplo: yo más despelotada y más loka, ella más respetuosa y reservada, mas "juiciosa" como le digo yo.
Mi Amanda es top. Ordenada, conciente, chistosa, vanidosa, estudiosa, mañosa y disciplinada, sensible, quitada de bulla. Le gustan los chocolates y los mangos más que nada en el mundo. Le tiene miedo a la velocidad y a las cosas bruscas. No le gusta hacer deporte. Le importa mucho su pelo y su piel. Le cuesta matemática y la biología se le da fácil. Quiere estudiar medicina. Le fascinan los niños y los gatitos chicos. Le carga la gente ruidosa y chillona. Le molesta la falta de empatía hacia los más débiles y la descompone la violencia. Es buena amiga y un desastre en la cocina. Compro flan de chocolate y le dura lo mismo uno que cinco. Le gustan las sopaipillas con queso y el pan con miel. Y la nutella. El café del Sturbucks y el maquillaje MAC. La elección de qué shampoo comprar es igual de definitivo que la carrera que va estudiar. Ahorra plata para comprarse la Cosmopolitan. Cuida a Gaspar cuando sus papás salen y le pagan dos lukas la hora. Ella dice que cuidarlo es igual que encontrarse plata botada en la calle: un placer. Se duerme todos los días a las 20 horas y se levanta a las 5:30. Duda seriamente entre quedarse durmiendo o ir a una fiesta. Es friolenta y se pone dos panties.
Esa es mi hija. La que me hizo ser madre.





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