Aunque tengo el auto con la batería mala, sin permiso de circulación, con mi licencia de conducir vencida igual que la revisión técnica, decido ir con la Mandi a un terreno medio urbano, medio rural. Camino de ripio, desvíos. Voy nerviosa.
De vuelta, pasa lo que temía: el auto se queda en pana de batería. Hago taco en medio del camino de tierra de una vía y justo en la entrada a un sitio. Me bajo y veo que venía una camioneta medio vieja con cuatro tipos en su interior: claramente iban a una aventura con motos, las llevaban atrás junto con cuerdas. Le doy mi mejor sonrisa al chofer, al momento en que ese gesto le cambia la cara de arruina planes que me echó desde la cabina. Amablemente, se bajan los demás. Entre todos ayudan a hacer puente entre la batería de la camioneta y la mía. El auto anda, como era de esperar, pero se para cada cierto rato. El chofer de la camioneta, decide que mejor dejamos el auto en su casa-campo y me va a dejar donde debo ir. Manejo mi auto un par de metros. Llegamos a su casa, estaba su familia almorzando en una mesa onda té club, miles de niños revoloteando, harta bulla. Con la Mandi nos miramos medio extrañadas, qué raro estar ahí. El amable chofer cuenta quienes somos y rapidamente nos hacen un espacio en la mesa y nos invitan a almorzar. Juego con algunos niños, converso con su familia. Me prestan teléfono para que llame a mi gente y avise donde estoy para que no se preocupen.
El me pregunta cosas de mi, me entero que efectivamente iban con sus amigos a practicar enduro por ahí cerca. Siento que sus amigos me odian un poco. El insiste en lo de mi auto, lo revisa y me dice "me preocupa que manejes así por este camino, ya se va a hacer de noche". la Mandi por su parte, estaba preocupada por la hora porque tenia que estar en Santiago temprano. El decide irme a dejar.
No deja de conmoverme la generosidad de este extraño, su preocupación. Cuando vamos en su auto, yo al lado de él y la Mandi atrás, pongo mi mano sobre la suya y le digo "gracias. No se qué habríamos hecho sin tu ayuda". Retira su mano y la pone esta vez él sobre la mía, apretándola ligeramente a la vez que me mira a los ojos y me dice "lo hice con cariño. Con mucho cariño". Algo eterno había en su mirada. Me quedé con la sensación que acababa de conocer a alguien con quien estaría mucho tiempo.
Desperté envuelta en esa emoción tibia y tranquila que da el amor. Desperté habiendo experimentado la sensación que hace tanto tiempo no forma parte de mi experiencia y que creo de tanto tener relaciones fugaces se perdió en alguna parte de mi memoria.
Feliz de haberla revivido y tenerla tan presente. Tanto, que quiero volver a repetirla. No descansaré hasta hacerla parte de mi vida nuevamente.





emociones
Me paseé por todas las emociones posibles mientras leía este post. Al principio reprobación (¿cómo se le ocurre a esta loca andar con el auto así?...y con la mandi todavía!) después pasé a sentirme rechazada (¿por qué no me ha contado esta aventura a mi?) luego sentí una profunda ternura por la situación que relatas (¿dónde hay un hombre así? ¡qué suerte que lo haya encontrado! ¿tendrá hermanos?), estaba super emocionada y al borde de las lágrimas cuando desperté (a la realidad) y al final de la historia me quedé con la sensación de que esto es perfectamente un cuento, mejor que esos del metro y que muchos otros que he leído. Amiga, tienes talento hasta durmiendo
Maysa