Hace cosa de 1 mes o un poco más, vengo sintiendo temblores en el piso. Literalmente. Los siento varias veces durante el día, que tiembla la mesa donde estoy,la cama, el escritioro. Pequeños remezones que me ponen alerta. No sé. Sabido es que los temblores que sentimos, eso de escala 4-5 en Richter o Mercalli, son uno de los cientos de temblores que hay durante el día. Yo he teminado por pensar que estoy sensible a los movimientos de la tierra. Más que antes.
A riesgo de parecer un poco loca, voy a contar algunas cosas que me pasaron estas semanas.
Hace un par de días, le contaba a unas amigas los acontecimientos que fueron ocurriendo en mi vida el día jueves. Plagado de señales, me fui encontrando mientras avanzaban las horas, con mails, personas, ofertas que iban indicándome que la decisión de no aceptar ser contratada, era la acertada. Fui maravillándome de estos encuentros, sintiéndome completamente subyugada por una energía que atravezaba mi pensamiento y mi corazón, llenándome de la tranquilidad de saberme conducida por algo superior que me estaba dando los refuerzos necesarios para quedar tranquila. Todo armonizaba, todo calzaba, más allá de las explicaciones que podía darme. He tenido que aprender a no intelectualizar y tener que dejar estas cosas que me pasan a un área-baúl que podría llamara "inexplicable" para no hablar de magia. Cuando fui pasando por uno y otro fenómeno, a eso de las 2 de la tarde, opté por decir "uff, qué me espera el resto del día" que siguió siendo no menor en significado.
Ayer sábado, estábamos invitados con mi hermano a almorzar donde una vieja amiga. Años que no la veíamos. Al menos yo, hace 15. Amanda iba a ir conmigo, amaneció bien, pero a eso de las 12, se empezó a sentir inusualmente enferma, con un dolor de cabeza que no se podía, remedios y la dejé en cama. Salí de la casa tarde, nerviosa (emoción que no es poco común cuando salgo demorada). Manejando por Tobalaba al llegar a Colón, veo un auto por el retrovisor que viene adelantando a todos, desesperado por pasarnos. Decidí dejarle la pista libre y me desplazo hacia la izquierda, cuando veo que hizo una maniobra entre que lo miré por el espejo y empecé a cambiarme de pista y me sorprendo a centímetros de que me chocara por atrás... freno brusco, bocina y se fue adelantando de igual manera a todos por delante, dejando a los choferes mirándonos asustados... Quedé tiritona y me fui despacio hacia Vespucio y luego Escrivá de Balaguer. Como quedé asustada, me fui sintiendo que todos andaban rápido, que tocaban la bocina exageradamente...
Al llegar cerca de la dirección, empecé a disminuir la velocidad para mirar la numeración de las casas. Lento leía "Escrivá de Balaguer 94... y ahí pasó. El auto se detuvo. La batería no funcionó. Haciendo taco en medio de la calle. Llamé a mi hermano que ya había llegado para que viniera a hacerme puente. Después del procedimiento, llegamos al depto de Michelle, abrazos, muy raro todo. No la veía hacía tiempo, estabn sus hijos exquisitos, su pololo, mi cuñada, mi Isidora y la Matilde.
Durante el almuerzo, llaman a mi cuñada por teléfono. Se para a contestar y se comienza a desfigurar su cara "¡¿qué?! ¡no puede ser papá, qué me estás diciendo!", cuelga. "¡No lo puedo creer. Mi tía Silvia acaba de morir en un accidente!" Era la hermana de su papá, mamá de su prima, la Vani, a la que vemos frecuentemente en asados familiares en casa del Pelao, que tiene fecha para su guagua el 8 de abril... Accidente en la ruta del Itata, al llegar a Concepción.
Nos despedimos, partimos todos, la Bea donde su prima, que al llamar a Carlos, su marido, escuchaba gritos al otro lado del teléfono, gritos de dolor que la dejaron helada, gritos porque su madre había muerto.
No entendí nada de mi día. Me fui llorando mientras manejaba hacia el depto de la suegra de mi hermano, para ayudarla a cuidar a las niñitas. Un día extraño. El casi choque que tuve, la detención de mi auto, la Mandi enferma, la muerte de la tía...
No tengo nombre para el fenómeno.





seguimos
el findesemana lo pasamos en las cabañas de la rosa maría en termas de chillán, una amiga de mi mamá. seguramente la recuerdas.
al venirnos me dice que viajemos con cuidado porque la cami, su hija le contó que había muerto la mamá de una amiga de ella en el camino itata...
al llegar a conce ví el diario el sur, el que manejaba se durmió al volante