Hoy, hace dos exactos años, se murió una parte mía. Puntúo desde esa fecha, aunque la agonía venía desde antes y yo apenitas me daba cuenta, alucinada con mis sueños y proyectos.
Hace dos años exactos que tuve que empezar a mirar mi vida desde otra parte. Ese día, en que se murió mi antigua vida, empezó a nacer lo que he construido hasta hoy.
Me acuerdo que ese 18 de enero me mantuve en shock todo el día, asomándome e intuyendo levemente el dolor que me acompañaría buena parte del 2006 y que todavía se asoma en días menos buenos.
Ese día se me instaló una piedra en la garganta que me impidió tragar comida y agua como por 2 días. Los días posteriores, el dolor no sólo estaba en el pecho, si no que se trasladó a la piel, la que sentía quemada. Me dolía el roce con la ropa. La sensación de despertar en la mañana y que los microsegundos que cruzan el sueño de la vigilia vinieran acompañados de ser conciente que ya no era. Que ya no estaba de verdad, porque para ser honestos, venía no estando desde antes.
El dolor de la piel se fue pasando a los meses, habían días en que me depertaba y ya no era lo primero de que me acordaba y aparecía recién en la ducha. Ahora, pasan semanas, meses en los que no me acuerdo, pero en momentos como los de hoy, está presente durante todo el día. Se me agolpan las emociones, ya más moduladas, pero me viene de nuevo, la pena, la compasión por mí, la rabia, la frustración y la rabia nuevamente.
Gracias a la muerte tengo mis cosas más claras, mis miedos detectados y mis límites mejor establecidos. Gracias a la muerte encontré el lugar donde vivo, descubrí que puedo cambiar la rueda de mi auto, y arreglar un enchufe. Gracias a esa muerte descubrí también que soy muy feliz con poco y que las amigas son necesarias. Gracias a la muerte aprendí a pedir ayuda y a estacionar mi auto de cola. Gracias a esa muerte, a esa de la que jamás pensé que me iba a recuperar, tengo el trabajo que tengo, hago los informes que hago y empatizo más aún con el dolor de otros.
Gracias a esa muerte también, lo comprendo un poco más y voy claramente encaminada a perdonarlo de corazón.
¿Cómo no estar agradecida de la muerte, si me ha dado tanto?





Yo te encontré después...no conocí a la Gabriela anterior.Me pregunto si la anterior habría enganchado conmigo...la que vivía en esa burbuja perfecta, tan perfecta que no podía serlo. Me contaste todo durante un viaje en metro y no podía creer todo lo que te había pasado ni menos que me lo contaras a mí...una extraña
Me alegro de conocer a esta Gaby...reloaded...la valiente, la aperrada, la que toma las oportunidades que le ofrece la vida dejando para después los cuestionamientos...ya habrá tiempo para eso.
Me da pena que no hayas compartido esto que estabas pasando, conmigo el viernes...con nosotras. Habríamos celebrado el aniversario de tu muerte y brindado por tu renacimiento.
Maysa