Gracias a la Muerte (que me ha dado tanto)

Enviado por Gabriela el viernes, 18 enero, 2008 a las 9:37

Hoy, hace dos exactos años, se murió una parte mía. Puntúo desde esa fecha, aunque la agonía venía desde antes y yo apenitas me daba cuenta, alucinada con mis sueños y proyectos.

Hace dos años exactos que tuve que empezar a mirar mi vida desde otra parte. Ese día, en que se murió mi antigua vida, empezó a nacer lo que he construido hasta hoy.

Me acuerdo que ese 18 de enero me mantuve en shock todo el día, asomándome e intuyendo levemente el dolor que me acompañaría buena parte del 2006 y que todavía se asoma en días menos buenos.

Ese día se me instaló una piedra en la garganta que me impidió tragar comida y agua como por 2 días. Los días posteriores, el dolor no sólo estaba en el pecho, si no que se trasladó a la piel, la que sentía quemada. Me dolía el roce con la ropa. La sensación de despertar en la mañana y que los microsegundos que cruzan el sueño de la vigilia vinieran acompañados de ser conciente que ya no era. Que ya no estaba de verdad, porque para ser honestos, venía no estando desde antes.

El dolor de la piel se fue pasando a los meses, habían días en que me depertaba y ya no era lo primero de que me acordaba y aparecía recién en la ducha. Ahora, pasan semanas, meses en los que no me acuerdo, pero en momentos como los de hoy, está presente durante todo el día. Se me agolpan las emociones, ya más moduladas, pero me viene de nuevo, la pena, la compasión por mí, la rabia, la frustración y la rabia nuevamente.

Gracias a la muerte tengo mis cosas más claras, mis miedos detectados y mis límites mejor establecidos. Gracias a la muerte encontré el lugar donde vivo, descubrí que puedo cambiar la rueda de mi auto, y arreglar un enchufe. Gracias a esa muerte descubrí también que soy muy feliz con poco y que las amigas son necesarias. Gracias a la muerte aprendí a pedir ayuda y a estacionar mi auto de cola. Gracias a esa muerte, a esa de la que jamás pensé que me iba a recuperar, tengo el trabajo que tengo, hago los informes que hago y empatizo más aún con el dolor de otros.

Gracias a esa muerte también, lo comprendo un poco más y voy claramente encaminada a perdonarlo de corazón.

¿Cómo no estar agradecida de la muerte, si me ha dado tanto?

Etiquetas:

fenix

Enviado por el 19/01/2008 a las 16:00
Maysa

Yo te encontré después...no conocí a la Gabriela anterior.Me pregunto si la anterior habría enganchado conmigo...la que vivía en esa burbuja perfecta, tan perfecta que no podía serlo. Me contaste todo durante un viaje en metro y no podía creer todo lo que te había pasado ni menos que me lo contaras a mí...una extraña

Me alegro de conocer a esta Gaby...reloaded...la valiente, la aperrada, la que toma las oportunidades que le ofrece la vida dejando para después los cuestionamientos...ya habrá tiempo para eso.

Me da pena que no hayas compartido esto que estabas pasando, conmigo el viernes...con nosotras. Habríamos celebrado el aniversario de tu muerte y brindado por tu renacimiento.

Maysa


Muy

Enviado por el 18/01/2008 a las 17:26
Carlos Duarte

Muy sensitivo, muy emotivo, muy.... Llegas al alma. Describes muy bien esos puntos de quiebre como son el de la muerte o la desaparición o la distancia. Te seguiré visitando

Saludos

http://eldescribidor.wordpress.com 


que bueno

Enviado por monka el 18/01/2008 a las 14:15

...estaba extrañando la profundidad reflexiva de victoria, perdida en un estilo mas bien de tips. ja.

asi no más es

Enviado por monka el 18/01/2008 a las 14:07



conocer el sufrimiento es inevitable y te permite escribir palabras tan emocionantes como éstas. desde el día que recuerdas como la muerte, yo te recuerdo como más viva, atenta a ti misma y capaz de hacer todas las maravillas hechas en estos años de independencia.

 

(las fotos con la mandi y la isi....son bellisimas, las tres son hermosas!)


Me llevaste a reconocer una vez más la vida...

Enviado por el 18/01/2008 a las 13:32
Haroldo Miranda



Esta que canta si sale el duende
y hace silencio donde ya no,
ésta es la vida que me sorprende,
ésta es la vida que me parió.


Esta es la vida,
ésta es la sal querida
que goza, que sangra mi amor.
Este es mi polvo y mi flor
y mi lluvia, rayo, golpe de viento:
ésta es mi cruz
y el alimento
de mi luz.

Esta es la vida que me enamora,
ésta es la vida que me da voz:
la que regaña cuando se atora,
la que no excusa siquiera Dios:

corazón que ha sabido amar llorando,
corazón que ha querido cantar verdad,
corazón que ha sabido morir andando,
corazón prisionero de libertad.

Esta es la vida,
ésta es la sal querida
que goza, que sangra mi amor.
Este es mi polvo y mi flor
y mi lluvia, rayo, golpe de viento:
ésta es mi cruz
y el alimento
de mi luz.

Silvio Rodríguez

 

Un abrazo, y fé fecunda.

Haroldo Miranda 


ufff....

Enviado por el 18/01/2008 a las 11:13
Alvaro


que intenso tu articulo... el como describes ese dolor que transforma en algo fisico y casi afixiante... pq para los que hemos conocido el dolor... sabemos que el se parte el corazon no es una metafora.

Te felicito mujer, por tu capacidad de reinventarte... de sacar lo mejor de tu dolor y tranformarlo en positivo... en perdon...

Nada... solo eso... no me gusta dejar post.... pero me emocione cuando lo lei 







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